Mi perro

31.01.2013 10:57
Juana Arriaga Bravo

 

De día, amparado a mi cintura;

de noche, velando mi terreno;

su mirada fiel y bondadosa

tranquiliza todo desencuentro.

 

Moviendo su rabo nos atrapa

con tanta locura y desenfreno,

que nadie alcanza su carrera,

cuando a él me acerco.

 

Su goce de vida le arrebata;

impulsa su instinto al momento.

Su búsqueda innata me revela,

cuando disimulo algún secreto.

 

Y a veces, su amor y lealtad

despierta nostálgico recuerdo

de lo que de niños aprendimos

y olvidamos con el tiempo.

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